Por problemas técnicos durante la transmisión, la grabación comienza en el Diálogo para la Sostenibilidad; la Earth Talk de Carlos Montoya no quedó registrada en el video.
Earth Talk y diálogo: sin estudios, todo son ideas
Carlos Montoya, rotario que llegó al tema ambiental desde Rotaract, insistió en que todo proyecto urbano de economía circular debe partir de estudios y de una línea base: mapear actores y residuos de cada ciudad, entender qué se produce y qué se desecha, y medir antes de fijar metas. Explicó que estos estudios pueden desbloquear fondos públicos y privados importantes y que los clubes rotarios pueden financiarlos como una vía de impacto y de sostenibilidad para el propio club.
La Voz de la Comunidad: Reciclemos GT (Guatemala)
Kike Godoy Forno contó cómo, hace diez años y “con más ganas que recursos”, comenzó junto a su esposa Reciclemos GT. El vertedero de la zona 3 de Ciudad de Guatemala recibe más de 3.200 toneladas diarias y desemboca en el río Las Vacas, que lleva la basura al Caribe a través del Motagua; el sistema tradicional recupera menos del 5 %.
Su modelo es distinto:
- Recolección de puerta en puerta, lo más río arriba posible, en lugar de “pescar” la basura al final del río (algo entre 20 y 25 veces más caro).
- Financiamiento por membresía de hogares, oficinas y restaurantes, para no depender del precio de los materiales; así resistieron la crisis del reciclaje y la pandemia.
- Separación sencilla en cuatro categorías que en su centro de recuperación se convierten en 37 tipos de materiales, trabajados con unos 15 aliados.
- Programas de escuela circular y construcción experimental con pacas de residuos no reciclables.
La Voz de la Comunidad: Mi Barrio Verde (Ecuador)
Paulina Velastegui presentó Mi Barrio Verde, un proyecto de educación ambiental que propuso en 2014 y que el Ministerio del Ambiente del Ecuador ejecutó entre 2022 y 2025. En Ecuador se aprovecha solo entre el 6 y el 14 % de los residuos, aunque entre el 80 y el 90 % son aprovechables.
El proyecto trabajó con alianzas con municipios y academia, formación de formadores, líderes ambientales barriales y planes de acción de consumo responsable, separación en la fuente, compostaje y huertos comunitarios. Al cerrar en 2025 había beneficiado a 215.040 personas en 16 provincias, con 9.393 líderes ambientales formados, 321 barrios que separan sus residuos, 251 barrios con composteras y huertos y 35.787 toneladas de residuos aprovechados. Los ingresos por reciclaje se invertían en mejoras del propio barrio.
Más allá de las cifras, Mi Barrio Verde se consolidó como un proceso de educación ambiental no formal que dejó capacidades locales instaladas para la sostenibilidad y fortaleció la organización social de los barrios: un modelo replicable de acción comunitaria, alineado con las políticas nacionales de educación ambiental y transición ecológica.
Conclusiones
La moderación invitó a los clubes rotarios a sumar estas experiencias a iniciativas como la minga y el reciclatón, y a preguntarse cómo escalar la educación ambiental: “si no educamos, no transformamos”.